Hemos terminado hace poco con nuestra pareja y, de repente, necesitamos fervientemente inmiscuirnos en una nueva relación. Es una necesidad imperiosa de evadirnos de la soledad que nos rodea.
Quizás, ni siquiera sea una relación. Solo necesitamos alguien a nuestro lado, una persona con la que compartir nuestra vida y nuestra intimidad. Alguien en quien podamos refugiarnos de ese dolor que nos han causado.
No podemos entender muy bien por qué tras una ruptura muchas personas buscan una nueva pareja. Quizás se sientan solas, o vacías. Lo que sí es cierto es que probablemente sea algo por lo que todos hemos pasado.
Te damos cinco razones para que no te apresurés a tener pareja:
1. Un clavo no saca otro clavo
Este dicho popular acertado es algo que tenemos muy presente, pero que en ocasiones ignoramos por diversas circunstancias y situaciones que afectan a nuestra vida. Es completamente aceptable que intentés buscar a alguien porque la soledad te invade, porque romper con tu pareja duele y porque querés superarlo. Pero, cuidate de no ser egoísta en esta cuestión. ¿A qué nos referimos? A que no estés utilizando a esta nueva persona con el afán de olvidar a la anterior. Nadie merece ser utilizado y esto tan solo será algo pasajero. No estás preparado para iniciar nada con nadie, así que olvidate de buscar distracciones. Pensá en estar un tiempo a solas con tu dolor y a saborear tu soledad. Será un gran momento para descubrir cómo sos y qué buscas de verdad.
2. Es una oportunidad para respirar
El miedo que nos aborda a estar solos tras una relación es algo que sucede porque nuestra vida ha cambiado drásticamente de un momento a otro. Veíamos un futuro con nuestra pareja, un futuro tal vez idealizado, pero en el que no estábamos solos y teníamos esa persona que amábamos a nuestro lado. Pero, estas cosas pueden suceder y suceden. ¿Por qué no sacar su parte positiva? Ahora estás solo y podés tomarte un respiro para volver a ser vos. Cuando estás en una pareja solés pensar por el bien común, pero cuando estás solo vos sos el único. Aprovechá esta soledad, porque no está mal estar solo. Es más, debés aprender a estar solo y no permitir que tu felicidad dependa de estar con otra persona.
3. Pensá en lo que acaba de terminar
¿Por qué se ha acabado la relación? ¿Qué hemos hecho mal? Estas preguntas deben tener respuesta y es nuestro deber poder encontrarlas. De todas las relaciones se puede aprender. Son una gran oportunidad para crecer como personas, para vivir experiencias y salir fortalecidos de ellas. En tu momento de soledad, pensá qué fue lo que falló, qué errores cometieron los dos en su relación. Esto te ayudará a saber qué es lo que realmente querés y qué no vas a permitir que ocurra en la próxima relación de pareja que tengás. Pero por ninguna razón pensés que no volverás a ser amado. Se ha cerrado un capítulo, pero podés abrir uno nuevo. Eso sí, hacelo cuando te veás preparado para ello.
4. Liberate de las cargas emocionales
Si inmediatamente de finalizar una relación empezamos otra, es muy probable que llevemos sobre nuestros hombros varias cargas emocionales. Estas cargas emocionales al principio no son un problema, pero pueden suponer con el paso del tiempo el fin de esta nueva relación. Tu pareja se verá ahogada ante la negatividad que aflora y que estaba guardada en tu interior. Acabás de salir de una ruptura y ves en las relaciones muchas cosas negativas. ¿De verdad querés esto? ¿Es lo que buscás? No estás preparado para una nueva relación de pareja en la que solo habrá daño y lastimarás a la otra persona. Ocupate de vos, solamente sé vos mismo por un tiempo, hasta que esas cargas emocionales ya no existan y podás sentirte libre para empezar una relación desde cero.
5. El paso del “nosotros” al “yo”
Pensar durante un tiempo como pareja y no individualmente, puede provocar que te hayas olvidado de vos. Tanto, que por eso necesitás encontrar a otra pareja. No te sentís completo si no es con alguien y tenés miedo porque debés volver a encontrarte. Aprendé, volvé a conocerte. Da miedo, pero es necesario. Será una oportunidad que tenés para crecer. Pensá en todas estas razones y preguntate por qué no decidís estar un tiempo a solas con vos mismo. No saber estar solo es un gran problema, pues no siempre en nuestra vida estaremos acompañados. Aprovechá la ruptura para aprender y para conocerte mejor, y así te convertirás en la persona que siempre has deseado ser.
Fuente: La mente es maravillosa